Entradas con la etiqueta ‘Relatos breves’

El abanico

El abanico

EL ABANICO

 

Las luces se habían hecho tenues y los músicos empezaron a tocar “La lluvia de noviembre”. Las miradas de las muchachas se transformaron. Apuré mi copa mientras jugaba con el abanico, y mis ojos recorrieron la sala en busca del galán más apetecible. Lo vi como se ve un relámpago en la noche. Era un hombre guapo y apuesto, de pestañas largas y maneras suaves. Pantalón, blanco, ajustado y una camiseta azulona que dejaba esculpido un torso trabajado en el gimnasio. Mientras lo miraba, abría y cerraba el abanico muy despacio, para que se enterara que, aunque tuviera marido, me interesaba el sabor de su piel tostada. Me acerqué, sostuve el abanico contra el rostro, penetré en sus ojos y caminé hacia la terraza con un contoneo voluptuoso de la que volví defraudada. La lluvia de noviembre llegaba a su fin. Hice mil malabares con el abanico, pero el chico, aunque me miraba perplejo, no entendía aquel lenguaje. Ni siquiera cuando dejé caer al suelo el abanico para hacerle entender que sería suya sin restricciones, después de habérselo mostrado abierto y suspendido al revés, como una ave herida , diciéndole con ese gesto que: “Sin su amor, prefería morir.”

        Por mucho que mi abuela dijera que el juego del abanico era de lo más erótico en su época, sus mensajes no llegaban a destino en tiempos del guasap y de los móviles. Debía ser más contundente. Me quité el chal y dejé mis hombros desnudos. Tomé dos copas y me acerqué a él para ponerle una en la mano. Después del primer sorbo, hice parpadear mis pestañas, me incliné para arreglarme la falda, dejando mis pechos más visibles. No sé si lo entendió. Le sonreí mientras indagaba en sus ojos. En ese momento sonó un tango. Rasgué la costura izquierda de mi vestido estrecho dejando al aire mi pierna. Le tomé las manos e hice que me abrazara y lo arrastré al centro de la pista. Me pegué a él. El lenguaje del abanico no lo entendería, pero al sentir mi cuerpo apretado contra el suyo esperé que lo activara. Bailamos tan juntos que nuestros cuerpos parecían uno. Me abría, me cerraba, entraba y salía en mis brazos, como yo en los suyos al envolverle con mi pierna desnuda de la que se escabullía y yo lo buscaba luego con más ahínco al ritmo del tango. Mis manos acariciaban su espalda, subían hasta los hombros e introducía mis dedos en sus rizos, para luego bajar y medirle el contorno de las nalgas. Mi boca susurraba en su oído palabras ardientes y mis deseos eran como brasas. Con el último acorde del tango, los dos exhaustos, con el índice le bajé la barbilla y puse mis labios frente a los suyos. Acerqué mi boca para besarle.

        En aquel instante, noté el vibrador en el muslo. Sacar el teléfono de la liga me sustrajo del ensueño. Era mi marido, como siempre tan oportuno. Sin contestar lo metí de nuevo debajo de la liga.

        —Me llamo Ángel —me dijo el chico—. ¿Te importaría enseñarme el lenguaje del abanico? —preguntó con una gran sonrisa.

—Por supuesto —le dije entusiasmada.

—Resultaría tan elegante para ligar del todo a mi Manolo —añadió.

        Tomé el abanico y se lo puse de un golpe en la mano. Era la manera de decirle que lo abominaba, después de haberme encandilado.

Él, con su sonrisa plácida, me devolvió todas las que yo le había dedicado.

 

© Bárbara Fernández Esteban. Mayo 2015

 

 

 

Presentación 6º Cuaderno Palabras contadas.

palabras contadas 6

El pasado día uno de diciembre, a las 19:30 horas, tuvo lugar en la Bóveda del Albergue Juvenil de Zaragoza la presentación del 6º número de la Colección Cuadernos de Narrativa “Palabras Contadas”, que dirige la escritora Pilar Aguaron.

La colección, editada por La Fragua del Trovador, que conforma un nuevo libro, “Si es que ya te lo había dicho” consta de veintitrés relatos seleccionados de entre los más de doscientos que se presentaron al 6º CERTAMEN LITERARIO DE RELATO BREVE. Entre ellos se encuentra el relato de mi autoría titulado “Una elección valiente, señorita”. Para mí ha supuesto una satisfacción muy grande haber sido seleccionada por tercera vez en dichos certámenes de relato breve. Me siento muy afortunada.

El acto, presentado por la directora de la colección y el editor Luis Sanz, representante de la Editorial La Fragua del Trovador, reunió gran cantidad de seguidores entre los que tuve el placer de contarme y compartir las emociones entrañables del encuentro con personas a las que quiero y admiro y las que derivaron de la preciosa lectura de varios relatos a los que pusieron su voz exquisita Laura Seral y Luis Trébol.

Gracias, también, a Laura Seral por la lectura de mi relato.

Me consta que la Editorial La Fragua del Trovador remite bajo pedido el número de libros que se interesen a un precio módico y que justifica sobradamente el placer de la lectura de unos magníficos relatos, sobre los que, sin duda, la directora de la colección soporta una ardua tarea a la hora de seleccionarlos. Mi enhorabuena a ella y a la editorial por esta empresa.

©Bárbara Fernández Esteban. Diciembre 2015.

 

.

 

Mis libros

¡Suscríbete!

Archivos

septiembre 2017
L M X J V S D
« Jul    
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
252627282930